domingo, 9 de enero de 2011

Perdida

Estoy mal, muy mal. Me siento horrible, terrible, horrenda, una prostituta cualquiera, una idiota, una enferma mental que necesita urgentemente ir al psiquiatra, me siento....un demonio.

Dios mio! nunca olvidaré todo eso, como la gente me miraba con esos ojos de asco, como algunos me apuntaban con el dedo...Dios, ayudame a olvidar todo eso, y librame de la culpabilidad de cargar con la muerte ajena....

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